logística cadena de frío

Los retos de la cadena de frío tras la pandemia

La cadena de suministro de la alimentación a temperatura controlada tuvo que adaptarse en tiempo récord al impacto generado por la pandemia de Covid-19 sin dejar de proporcionar un servicio esencial para la población. Mientras las empresas continúan ajustando sus procesos en la cadena de frío, ahora que la situación sanitaria parece haberse estabilizado y la sociedad va recuperando la actividad, el reto pasa por consolidar los cambios realizados teniendo en cuenta el nuevo escenario.

Porque lo que en buena parte fue una adaptación de emergencia ha desembocado en una transformación significativa que va a seguir en evolución y, por tanto, otorga un gran valor a conceptos como flexibilidad, versatilidad o sostenibilidad.

Mayor demanda de productos frescos y auge del ecommerce

La pandemia y las medidas de prevención desencadenaron dos de los cambios principales en el sector: el gran incremento de la demanda de productos frescos y el auge del comercio online. Tras más de un año y medio, ha quedado claro que no fue solo una reacción coyuntural, sino una tendencia consolidada. El ecommerce se convirtió en una necesidad para mucha gente y en una obligación para los sectores no considerados esenciales, pero pronto se reveló como un canal cuyo enorme potencial ya no puede ser obviado por nadie que pretenda mantenerse competitivo.

En cuanto a la alimentación a temperatura controlada, atender al aumento de la demanda tanto de productos frescos como congelados, y a la diversificación de canales de compra ha influido decisivamente en la estructura de la cadena de suministro.

Tecnología para optimizar los procesos y garantizar la calidad

No solo influyen los cambios en el mercado, sino también los regulatorios. La exigencia sobre el conjunto, con la adopción de estrictas medidas de prevención y a la vez la necesidad de ajustar los plazos de entrega, ha tensado el sistema y ha otorgado más relevancia que nunca a la optimización de procesos. El uso de herramientas tecnológicas es ya imprescindible para garantizar la calidad del servicio y su sostenibilidad económica.

La postpandemia deja una mayor preocupación por la seguridad alimentaria y la calidad de los productos que consumimos; por tanto, requiere de los agentes que participan en la cadena de suministro el uso de sistemas de trazabilidad que, entre otras cosas, aporten información en tiempo real sobre la ubicación de la mercancía y su estado de conservación. Obviamente, es obligado que las empresas distribuidoras dispongan de la flota de vehículos adecuada para cumplir con las exigencias de la cadena de frío, así como de una red de plataformas logísticas estratégicamente distribuida por el territorio, a fin de optimizar costes y mejorar la eficiencia del sistema, teniendo en cuenta, por ejemplo, las características específicas que requiere la logística de última milla, cuya importancia creciente está directamente relacionada con el aumento del comercio online.

Sostenibilidad ambiental y lucha contra el desperdicio alimentario

Y no podemos olvidar la sostenibilidad medioambiental. La reducción de la huella de carbono es otro de los retos importantes a afrontar, no solo por responsabilidad con el entorno, sino también para ahorrar costes; y para ello vuelve a ser imprescindible la tecnología: planificación eficiente de rutas, aprovechamiento del espacio de transporte y almacenaje, optimización de procesos para evitar aquellos que sean innecesarios…

Otro gran reto es minimizar el desperdicio alimentario. Se trata de una responsabilidad de todos los eslabones que componen la cadena logística del frío, desde los productores hasta los consumidores, que, con la futura ley cuyo anteproyecto ha aprobado el gobierno, se va a convertir en obligación. En su redactado, establece que «además de la obligación de cumplir esta jerarquía de usos que impida el desecho de alimentos en la basura, los agentes que operan en la cadena alimentaria tendrán que disponer de instalaciones adecuadas y formación de personal para que los procesos de manipulación, almacenamiento y transporte se lleven a cabo en condiciones adecuadas que minimicen las pérdidas, así como de sistemas que garanticen el mantenimiento de la cadena de frío».

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