La logística inversa de la alimentación a temperatura controlada

La logística inversa de la alimentación a temperatura controlada

La logística inversa se refiere a todas las operaciones necesarias para que un producto regrese al fabricante o centro logístico después de haber sido distribuido al punto de venta. También se incluyen las devoluciones por parte de los consumidores. La función de la logística inversa es, pues, gestionar el retorno de estos productos, bien para reintegrarlos en la cadena de suministro o bien para reaprovechar los componentes útiles y desechar el resto de la forma adecuada.

Se trata de una práctica cuya importancia es creciente por motivos de sostenibilidad ambiental, ya que incide en la reducción de residuos, pero también porque tiene repercusiones en la imagen de marca: una gestión eficiente de las devoluciones mejora la valoración por parte de los consumidores.

En el sector de la alimentación a temperatura controlada, la mejor logística inversa es la que no es necesario que exista. Los motivos son obvios: los alimentos perecederos difícilmente pueden ser reintegrados en la cadena de suministro. En un mundo perfecto, no habría que gestionar el retorno de productos alimenticios porque no se produciría su malbaratamiento. Pero la cuestión es que aproximadamente un tercio de los alimentos que se producen y distribuyen en el mundo acaban en la basura, ya sea por ineficiencias en la cadena de suministro o por las malas prácticas en los puntos de venta y por parte de los consumidores.

Las buenas prácticas en logística inversa contribuyen a reducir el desperdicio alimentario, es decir, el que se produce después de que la mercancía haya sido distribuida. La clave está en establecer un circuito de gestión eficaz de los productos que se retiran de la venta pero que siguen siendo aptos para el consumo. Es el caso, por ejemplo, de los acuerdos entre supermercados y cadenas de distribución alimentaria con los bancos de alimentos. Obviamente, en su preparación y transporte, esta mercancía que va a seguir siendo destinada al consumo humano debe ser tratada con las mismas garantías de calidad que durante el circuito logístico original. En el caso de los alimentos a temperatura controlada, habrá que asegurar el mantenimiento de la cadena de frío.

Causas para la retirada de la venta y cómo gestionar las devoluciones

Según el manual de la Asociación de fabricantes y distribuidores AECOC sobre procedimientos de logística inversa en productos de alimentación y bebidas, la retirada de la venta puede producirse a causa de:

  • Acuerdo comercial entre cliente y proveedor: por fin de campañas promocionales, porque el producto no tiene la vida comercial acordada, fin de periodo estacional, desreferenciación de un producto por acuerdo entre las partes, etc.
  • Rechazo en el punto de entrega: por errores en el pedido o en su preparación, porque la mercancía no reúne las condiciones técnicas acordadas (temperatura incorrecta, errores en la codificación, envase deteriorado, malas condiciones para su manipulación o almacenaje…), la documentación no es correcta, etc.
  • El producto es defectuoso (mal envasado o etiquetado), está dañado (por mala manipulación, rotura de la cadena de frío) o caducado.

Estos son los motivos más habituales para que sea necesario recurrir a la logística inversa, pero puede haber otros. En cualquier caso, el procedimiento debe realizarse de acuerdo a la normativa:

  • El cliente informará al proveedor de la mercancía a devolver, que deberá ser tratada según los acuerdos reflejados en la ficha logística.
  • Cualquier devolución ha de estar documentada con todos los detalles necesarios para su correcta gestión en la cadena de suministro, incluyendo el motivo de la devolución.
  • Proveedor y distribuidor pueden acordar la eliminación de la mercancía cuando los costes de la devolución sean superiores al valor del producto. Incluso en este caso, deben quedar documentadas las referencias eliminadas, las cantidades y las causas de su eliminación.
  • Para el transporte de las devoluciones, los productos que hayan superado la fecha de caducidad pueden compartir espacio con los que sigan siendo aptos para el consumo, siempre que no haya posibilidad de contaminación.

Implantar un circuito eficaz de logística inversa supone una inversión económica importante, pero cuando hablamos de millones de toneladas de alimentos desperdiciados resulta imprescindible establecer los mecanismos necesarios para contribuir a la solución de un problema tan grave.